Un Alberche desconocido

Escrito por Nano | Jue, 03/03/2011 - 00:38 | 0 Comentarios
El Alberche, a su paso por "Casas de Navahondilla"

Estos días hemos estado rodando por la cabecera del Alberche, en busca de caminos y senderos que nos eviten algunos de los pocos y aburridos kilómetros de asfalto que la TransGredos tiene en su recorrido. Una zona bien desconocida y absolutamente sorprendente.

Ya en la última ocasión en la que hicimos la ruta completa, nuestros amigos debutantes Pedro y Óscar nos lo dijeron: “después de Hoyocasero viene la parte más bonita de todo el camino”. Y es que pocos se pueden imaginar que el río Alberche muestre una cara tan salvaje entre este pueblo y Burgohondo. Los grandes canchales graníticos encañonan al río pasado el área recreativa de Navalosa, y mientras nosotros rodamos por los preciosos y técnicos senderos que nos conducen a Navarrevisca, nos podemos asomar a un bravo río en el que se suele practicar el piragüismo de aguas bravas, como atestigua este enlace que os invitamos a visitar:

http://www.urkankayak.com/noticias/?p=825

Pero pronto nos alejamos del atronador rugido del agua, según nos acercamos a Navarrevisca. De allí partimos por caminos hacia Burgohondo, caminos que sin darnos cuenta nos vuelven a acercar al río en las llamadas Casas de Navahondilla, o como nos decía una de sus a bien seguro escasas pero ancianas habitantes, Casas de “Navajondilla”.

Es en este punto donde acudimos a investigar. En un principio, lo que debía ser un camino que nos condujera a Burgohondo desde el Puente del Morisco, algo sencillo para evitar apenas un kilómetro de asfalto. Pero, hablando con Andrés, de Correveidile (http://www.club-mtbvaldeiglesias.es/web_wp/?page_id=346), nos sugirió que en este pequeño poblado de casas semi-abandonadas podríamos cruzar el río por un peculiar puente, y encontrar otra alternativa más corta y bella para seguir con nuestra ruta sin el dichoso asfalto, pero aportando un poco más de belleza al recorrido.

La vetusta aldeana lo confirmó sobre el terreno, pues no éramos capaces de dar con el acceso al río. Cerca de allí se podía cruzar, llegando poco después al conjunto de casas conocido como el “Barrio del Morisco”. Lo único malo es que no somos muy duchos en bici-escalada, por lo que tras intentar acceder a las proximidades del río, trepando por las piedras con las peligrosas calas de nuestras zapatillas y magullados por las abundantes zarzas, decidimos que no sería bueno guiar a quienes quieran seguir nuestro recorrido por tan complicado tramo.

Eso sí, tuvimos el placer de asomarnos de nuevo a un desconocido Alberche, cuyas aguas braman y se llenan de espuma rebelándose contra el plácido destino que les espera más abajo, en el remanso que es el Embalse del Burguillo. Todo un placer descubrir un sorprendente paraje. ¿A qué esperáis para acercaros allá?